6 consejos para perder el miedo de hablar en público

Perder el miedo a hablar en público

¿Tienes miedo a hablar en público? Buena noticia: El pánico escénico puede superarse. Posiblemente tengas que hacerlo en más de una ocasión en tu vida, como una conferencia, reunión de trabajo, clase formativa, celebración con amigos y familiares… Sin embargo, no todo el mundo es capaz de afrontar esta situación con decisión y seguridad, y sufre momentos de nerviosismo y angustia. ¿Cómo puedes mejorar en este aspecto? ¡Toma nota de estos consejos para vencer el miedo a hablar en público!

1. Practicar frente a un espejo

Perder el miedo a hablar en público empieza con un primer paso, el cual tiene que ser sencillo. Hablar frente al espejo te puede parecer estúpido o que no es muy útil, pero te permite equivocarte, jugar con los tonos y ver cómo gesticulas. Puedes preparar todo un discurso y repetirlo las veces que quieras. Poco a poco irás ganando seguridad, una de las claves para lanzarte a dar una conferencia.

El espejo también te muestra la postura que estás adoptando. Esta y el lenguaje corporal son importantes, ya que van a enviar información al espectador. Una vez que hayas practicado suficiente, hasta que no te cueste pronunciarlo, prueba a decirlo ante un pequeño grupo de personas, como tu familia y amigos. Así, irás constatando tus progresos.

2. Fijar la vista en un punto concreto

Con tantas caras delante de ti, seguro que te sientes amedrentado. Puede que incluso te pasen por la cabeza todo tipo de dudas. El público viene a escucharte, pero una risa de alguno de ellos o una pareja cuchicheando podría ser suficiente para que te desconcentres. El primer paso para superar esto es fijarte en un punto y actuar como si le estuvieras hablando.

Esto te permite mantener la concentración y no despistarte. Cuando vayas mejorando, puedes optar por alternar entre diferentes secciones del público. De esta forma, no te concentras en un grupo de personas en concreto y ayudas a que todo se sientan partícipes de tu discurso.

3. Organiza el discurso

No importa lo bueno que seas hablando al público, necesitas organizar y conocer el discurso. Ten en cuenta que vas a necesitar un tiempo para practicarlo y conocerlo a fondo. Si dejas esto para el último momento, cuando llegues al escenario, estarás más nervioso de lo habitual. Además, te ahorras improvisar sobre la marcha, algo que puede dar pésimos resultados.

Al organizar el discurso puedes planificar tu entonación, qué palabras enfatizar o las posturas que adoptar. Así, contribuyes a darle fuerza y que sea más expresivo.

4. Grábate en vídeo o en audio

El objetivo es comprobar cómo gesticulas, tu lenguaje corporal y el tono de tu voz. Según vayas practicando, graba cada sesión para después analizarla. Es una forma sencilla de observar los posibles errores que estés cometiendo. Quizás mantengas la postura adecuada o hables demasiado bajo. Conociendo estos problemas, puedes encontrarles soluciones.

Además, tendrás todo un archivo audiovisual para comprobar tu avance y las mejoras introducidas. Aunque no lo creas, esto contribuye a que tu autoestima y seguridad aumenten. A base de esfuerzo has pasado de una situación en la que apenas podías desenvolverte a poder expresarte justo como buscabas.

5. No temas al silencio

Una pausa introducida en un buen momento causa interés en lo siguiente que vas a decir. Otra cosa es que te quedes mudo o no sepas qué decir. En estos casos es muy probable que no hayas practicado lo suficiente. No obstante, el silencio no es un factor al que temer, tan solo es un recurso más a tu disposición. Pero procura no abusar de él demasiado o su efecto se diluirá por completo.

6. Manejar los nervios

El nerviosismo es el gran problema para muchas personas. Este puede estar cimentado en la inseguridad, la cual se limita con práctica y más práctica. Si temes a los espectadores, piensa que están sentados frente a ti para escucharte y no tanto para juzgarle. Han acudido a tu charla por el interés que sienten en lo que tengas que decir. No te van a interrumpir ni comentar nada.

Antes de entrar, procura hacer ejercicios de relajación que consistan en la respiración. Además, repasa el discurso el día antes y cualquier otro detalle que pueda fallar. El objetivo es ir creando capas de seguridad y certeza que te permitan mantener tu confianza alta en todo momento. De esta manera, llegarás al escenario y hablarás tal cual has ensayado.

Si la preparación es la adecuada, no hay por qué preocuparse. Todo el trabajo está hecho, los problemas solucionados y solo falta dar lo mejor de ti mismo, algo que también has practicado frente al espejo. Así consigues combatir el miedo al hablar en público.

En definitiva, el miedo a hablar en público puede superarse con esfuerzo y constancia. Empieza poco a poco para ir ganando confianza y seguridad en ti mismo. Verás como no tardarás en disfrutar de estas experiencias y adquirirás una gran habilidad que es muy necesaria.

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